Vivieron juntos por 70 años, uniendo sus almas en lo que todos creían un amor inquebrantable.

¿Qué vamos a hacer con el dinero? Miguel pensó por un momento, “Lo que tú quieras, mi amor, es tuyo. Quiero que sea para nuestros nietos, para su educación, para sus sueños, para que no tengan que tener miedo nunca como lo tuve yo.” Miguel asintió. Me parece perfecto.

Se quedaron abrazados durante horas dos ancianos que habían compartido una vida entera de amor, perdón y comprensión. Teresa murió tres días después de su confesión, en paz y rodeada de amor. Había vivido 90 años extraordinarios. Había criado cinco hijos magníficos. Había conocido 23 nietos y había amado y sido amada por el mismo hombre durante 72 años. Miguel vivió 6 meses más.

se fue en su sueño con una sonrisa en los labios, como si estuviera yendo a un encuentro largamente esperado. En el funeral, todos hablaron del amor extraordinario que Miguel y Teresa se habían tenido, de cómo habían desafiado al mundo por estar juntos, de cómo habían construido una familia hermosa, de cómo habían sido ejemplo de fidelidad y devoción durante más de siete décadas.

Solo Miguel Aurelio, el hijo mayor, conocía la historia completa. Su padre se la había contado la noche antes de morir. “¿Papá está enojado con mamá?”, le había preguntado su nieta más pequeña después del funeral. Miguel Aurelio sonrió recordando las palabras exactas que su padre había usado. “No, mi niña, tu abuelo no estaba enojado con tu abuela, estaba orgulloso de ella.” Orgulloso.

¿Por qué? Porque durante 72 años, todos los días, tu abuela eligió el amor por encima del miedo. Y esa, pequeña, es la decisión más valiente que puede tomar un ser humano. El dinero que Teresa había guardado durante décadas se convirtió en becas de estudio para todos sus nietos.

Cada uno de ellos pudo estudiar una carrera universitaria, cumplir sus sueños, construir sus propias vidas exitosas y todos ellos crecieron conociendo la historia de sus abuelos. Dos jóvenes que se amaron tanto que desafiaron al mundo entero, que construyeron una vida hermosa sobre la base del trabajo y la dedicación y que demostraron que el amor verdadero puede perdonar cualquier debilidad humana.

La casa donde Miguel y Teresa vivieron sus últimos años se convirtió en el lugar de reunión de la familia extendida. En las paredes colgaban fotos de 72 años de matrimonio, la boda humilde en la iglesia de San Judas, Tadeo. Los primeros años de pobreza y lucha, los hijos pequeños corriendo por el jardín, las bodas de plata y oro, los nietos llegando uno tras otro.

Y en el jardín, las gardenias que Miguel había plantado para Teresa seguían floreciendo cada primavera, llenando el aire con su perfume celestial, recordando a todos que había existido un amor tan grande que había vencido al tiempo, a la pobreza, al miedo y hasta a la muerte misma.

Esta es la historia de Teresa y Miguel, dos almas que se encontraron en una plaza de Guadalajara y decidieron amarse para toda la eternidad. Es la historia de un amor que sobrevivió a todo, a la oposición familiar, a la pobreza, a los accidentes, a la enfermedad, a los secretos y al tiempo mismo. Porque al final lo que importa no es que hayamos tenido miedo, lo que importa es que a pesar del miedo hayamos elegido el amor. Y ese amor cuando es verdadero, cuando es puro, cuando es eterno, ese amor nunca muere.

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