Eso parece egoísta cuando examino honestamente mis motivaciones.
El regalo que realmente me dio la abuela Rose
Cuanto más tiempo pasa, más comprendo cuál fue realmente el regalo que me dio la abuela Rose.
No fue el vestido de novia, aunque lo tengo preciado.
No fue la infancia cómoda ni la finura.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.