La camarera y la ventana que no debía mirar

Mariela llevaba cinco años trabajando en el pequeño hostal “El Faro”, un edificio antiguo junto a la carretera, donde camioneros, familias de paso y viajeros solitarios se quedaban a dormir antes de seguir su camino. Había visto muchas cosas extrañas en su turno nocturno, pero nada que realmente le quitara el sueño… hasta que llegaron ellos.