El hermano que no recordaba
El sendero conducía a Santa Bárbara .
Una pequeña casa azul. Un jardín al frente.
Lucas llamó a la puerta.
Un hombre abrió la puerta.
"Ryan", susurró Lucas
El hombre frunció el ceño.
¿Te conozco?
Soy Lucas. Tu hermano.
Ryan miró fijamente el tatuaje
—Eso también es mío —murmuró—. No recuerdo cuándo.
—Tienes un hijo —dijo Lucas—. Se llama Mason.
La cara de Ryan se arrugó.
"Sueño con él", dijo. "Pensé que no eran reales."
“Lo son.”
Ryan se sentó, derrotado.
“Me fui porque tenía miedo”, admitió. “Despertar sin recuerdos... me estaba ahogando.”
Lucas puso una mano sobre su hombro.
“Ya no tienes que hacerlo solo”.
Una familia reelegida
Regresaron juntos.
Elena llegó la semana siguiente
Cuando Mason vio a Ryan, sonrió.
"Eres el hombre de mis sueños."
"Y tú eres el chico mío."
"¿Eres mi papá?"
—Sí —dijo Ryan en voz baja—. Lo soy.
"¿Por qué tardó tanto?"
“Porque estaba perdido”, dijo. “Pero encontré el camino de regreso”.
Mason abrazó a Lucas.
“El tío Lucas es un héroe”, declaró.
Un año después, Mason dibujó a su familia
Todos ellos con el mismo tatuaje.
¿Por qué?, preguntó Lucas.
—Para que no nos perdamos otra vez —respondió Mason.
Y Lucas lo entendió.
A veces la familia no se reconstruye recordando el pasado.
Se reconstruye eligiéndonos unos a otros, todos los días
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