Hoy en día, comprar unas buenas zapatillas se ha vuelto casi un arte. Con tantas marcas, modelos y promociones por todos lados, también han aumentado las imitaciones. Y no hablamos solo de que se vean parecidas: muchas veces la calidad es pésima, pueden lastimar los pies y, para colmo, te hacen gastar por algo que no vale la pena. Por eso, aquí van algunos consejos para que no te vean la cara.
Lo primero que hay que hacer es fijarse en el precio . Si ves unas zapatillas súper famosas a la mitad de lo que cuestan en tiendas oficiales, desconfía. Las marcas grandes no suelen hacer rebajas tan drásticas sin razón.

También es clave mirar bien los materiales y los detalles . Las zapatillas originales tienen buenas costuras, sin hilos colgando, y los acabados son parejitos. Las falsas, en cambio, suelen traer pegamento chorreado, telas que se sienten chafas y hasta huelen raro, como un plástico o químico.
El empaque es otro buen indicador . Una caja bien hecha, con logos, etiquetas y papeles bien puestos, suele ser señal de autenticidad. Si te llega en una caja genérica o mal impresa, mejor duda.
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