Dice que fue militar en Venezuela, alto rango, tiene como 50 años.” Le dicen el capitán. Fui a la gasolinera, lo vi. Era él, el capitán, el que había ordenado la ejecución de Carlos, el que había ordenado la desaparición de Sebastián. El 5 de agosto de 2023 lo envenené con una mezcla de insulina y cloruro de potasio en una botella de agua que le regalé.
Murió esa noche, cuatro de cuatro. Mi venganza estaba completa. Los cuatro hombres que trabajaron para Maduro, que ejecutaron a mi esposo, que mataron a mi hijo, estaban muertos. Pero mi libertad estaba por terminar. 10 días después, el 15 de agosto de 2023, la policía llegó a mi trabajo. Suscríbete si quieres saber cómo terminó. Falta el final.
15 de agosto de 2023, martes 7 de la noche. Estaba trabajando en el restaurante cuando llegaron. Policía Ministerial Mexicana, seis agentes armados. María Alejandra Contreras Suárez. Soy yo. Queda arrestada por cuatro homicidios calificados. Me pusieron las esposas delante de mis compañeros, delante de don Ramón, delante de los clientes.
No, esperen, yo no he matado a nadie. Tenemos evidencia, testimonios, cámaras, me llevaron a la fiscalía, me interrogaron durante 14 horas. tenían todo, cámaras de seguridad de mí comprando las jeringas, el cloruro de potasio, la digoxina, testimonios de eh farmacéuticos que me vendieron los medicamentos, conexión entre las cuatro víctimas, todos venezolanos, todos exagentes del Cevín, todos murieron por causas cardíacas sospechosas en un periodo de 20 meses.
Y lo más importante encontraron el papel. El papel con los cuatro nombres que me había dado el contacto en Venezuela en 2018 en mi cuarto con los cuatro nombres tachados, el capitán, el flaco, el gordo, el chino. A las 9 de la mañana del 16 de agosto confesé, les conté todo. Desde el asesinato de Carlos, la desaparición de Sebastián, mi huida a México, ¿cómo los encontré? ¿Cómo los envenené? ¿Se arrepiente? Me preguntó la fiscal.
No, esos cuatro hombres ejecutaron a mi esposo, mataron a mi hijo de 16 años, trabajaban para el régimen de Nicolás Maduro, eran asesinos, criminales, huyeron a México para escapar de la justicia. Pero usted también es asesina ahora, señora. Lo sé, pero ellos merecían morir y la justicia venezolana nunca los iba a tocar. Maduro los protegía.
Aquí no estamos en Venezuela. Aquí hay leyes. Lo sé, por eso estoy aquí. Mi juicio fue en noviembre de 2023. La fiscal pidió 25 años, cuatro homicidios premeditados con alevocosía. Mi abogado alegó homicidio en estado de alteración emocional tras asesinato de su familia por régimen dictatorial. El juez escuchó todo.
Los testimonios, mi confesión, las evidencias. Finalmente dictó sentencia. La señora María Alejandra Contreras Suárez perdió a su esposo y a su hijo a manos de agentes del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Esto es un hecho documentado. Huyó a México buscando refugio. Sin embargo, tomó la justicia en sus propias manos y asesinó a cuatro personas en territorio mexicano.
Aunque entendemos el contexto político y el dolor, no podemos permitir la venganza privada. Sentencia 18 años de prisión. 4 años y medio por cada víctima. Me llevaron al Centro de Reinserción Social Femenil Santa Marta Catitla en Ciudad de México, Zelda 23. Aquí he estado desde entonces, un año y 4 meses. Me quedan 16 años y 8 meses.
Saldré a los 54 años, si es que algo. La vida en prisión mexicana es dura, pero no tan dura como vivir sabiendo que los asesinos de tu familia están libres. Las otras internas saben mi historia. Salió en todos los periódicos venezolana refugiada asesina a cuatro exagentes del Cevín en venganza por su familia. Algunas me respetan, hiciste lo correcto.
Maduro es un criminal, otras me odian. Eres asesina, no eres diferente a ellos. Ambas tienen razón. Trabajo en la enfermería de la prisión. Irónico, uso mis conocimientos médicos para salvar vidas. Ahora las mismas manos que envenenaron a cuatro hombres ahora curan heridas, administran medicamentos, salvan internas.
La comunidad venezolana en México me apoya, me mandan cartas, dinero para mi cuenta, comida. Eres una heroína, María. Hiciste lo que muchos quisiéramos hacer, pero yo no me siento heroína, solo me siento madre, esposa venezolana que perdió todo por culpa de un dictador. Nicolás Maduro destruyó mi país, destruyó mi familia, destruyó mi vida.
Sus agentes ejecutaron a mi esposo Carlos porque protestaba pacíficamente. Sus agentes mataron a mi hijo Sebastián de 16 años y lo enterraron en una fosa clandestina. Y después esos mismos agentes huyeron a México a vivir tranquilos como si nada hubiera pasado. Me arrepiento de haberlos matado. No, cada uno eligió trabajar para una dictadura.
Elegir, torturar, ejecutar, desaparecer personas. Yo solo les di lo que merecían. Muerte rápida, indolora por paro cardíaco. Más misericordia de la que ellos tuvieron con Carlos. con Sebastián, con miles de venezolanos. Sí, me arrepiento de una cosa, de haberme dejado atrapar. Debí ser más cuidadosa. Debí esperar más tiempo entre cada muerte.
Debí destruir el papel con los nombres. Pero el dolor era tan grande, la rabia tan intensa que no pensé con claridad. Y ahora estoy aquí en una celda de 3 4 m en un país que me dio refugio y que ahora me da prisión. No culpo a México. México me salvó la vida. México me dio oportunidad. Las leyes mexicanas están bien. Hice justicia, pero también cometí crímenes y debo pagar. Hoy es 30 de diciembre de 2025.
Llevo 1 año y 4 meses en prisión. Me quedan 16 años y 8 meses. Cumpliré 54 años cuando salga. Si Maduro siguen el poder en Venezuela, no podré regresar nunca. Me quedaré en México, el país que me dio todo. Pero no importa dónde esté, porque mi esposo está vengado, mi hijo está vengado, los cuatro hombres que los mataron están muertos, envenenados con insulina, cloruro de potasio y digoxina.
por las manos de una enfermera venezolana refugiada que usó sus conocimientos médicos para matar en vez de salvar. Mi nombre es María Alejandra Contreras Suárez, tengo 38 años, fui enfermera en Venezuela durante 12 años, refugiada en México desde 2019, mesera en un restaurante venezolano en CDMX.
Ahora soy la venezolana vengadora y si pudiera volver atrás, lo haría todo exactamente igual. Nicolás Maduro destruyó a mi familia. Yo destruí a sus agentes ojo por ojo. Esto fue todo. Gracias por escuchar mi historia. Carlos Enrique Suárez, 1987 hasta 2018. Activista, esposo, padre. Sebastián Andrés Suárez Contreras, 2002 hasta 2018. Estudiante, hijo desaparecido.
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