
El Brian comió [música] 14 tortillas, el Jonás comió 12. A las 8 de la noche, ambos empezaron con los síntomas. Esta vez, sus compañeros ya estaban preocupados porque era la séptima [música] muerte en seis semanas. ¿Qué [ __ ] está pasando? Ya van un chingo de muertos con [música] los mismos síntomas, dijo el Chucki mientras veía a sus dos compañeros retorcerse de dolor.
Decidió que esta vez sí [música] los llevaría al hospital sin importarlas consecuencias. Lo subieron a la camioneta Nissan [música] y manejaron a toda velocidad hacia el hospital general de Catepec. Entraron gritando a urgencias, “¡Ayuda! ¡Se están muriendo!” Las enfermeras los atendieron inmediatamente. Los médicos trabajaron toda la noche tratando de salvarlos, pero el veneno ya había causado daño irreversible en sus riñones y su hígado.
El Brian murió a [música] las 3 de la mañana, el Jonás a las 5. Los doctores estaban desconcertados. Es el mismo cuadro clínico que hemos visto en otros casos recientes. Falla orgánica múltiple por intoxicación severa. Pero no podemos identificar el agente [música] tóxico. Un médico joven sugirió hacer análisis toxicológicos completos.
El hospital no tenía el equipo necesario. Tendrían que enviar muestras [música] de sangre y tejido al laboratorio central de la Fiscalía General del Estado de México. Eso tomaría semanas [música] y requería una orden judicial. Nadie hizo el trámite. Los cuerpos fueron entregados a las familias. Los cremaron al día siguiente.
En la casa de seguridad de calle Pinos, [música] el comandante rojo convocó una reunión de emergencia. Era el 15 [música] de mayo. Acababa de regresar de Guadalajara y estaba furioso. Ya van siete muertos en [música] dos pinches meses, todos con los mismos síntomas. ¿Qué chingados está pasando? Los sicarios que quedaban estaban nerviosos.
Nadie tenía respuestas, jefe. Todos operaban en la misma zona [música] y todos comían en los mismos lugares dijo el Chucky. Revisen las cámaras, todas las que tengamos de [música] los negocios que paguen cuota. Quiero saber dónde comían estos cabrones antes de morirse. Durante tres días, [música] el Chucky y otros dos sicarios revisaron grabaciones de las cámaras de seguridad que tenían [música] instaladas en comercios de avenida central.
Eran cámaras que ellos mismos [música] habían obligado a los dueños a poner como parte del servicio de protección. Servían para vigilar territorio, identificar rivales, monitorear la zona. Encontraron un [música] patrón. En cinco de las siete muertes, las víctimas aparecían comprando en el puesto de tortillas de doña Lupita pocas horas antes de enfermarse.
El Greñas, el Kevin, el Marvin, el Brian y el Jonás, todos habían sido captados en video acercándose al puesto, comprando, recibiendo bolsas de papel, alejándose en sus motos o camionetas. Jefe, fíjese, el Greñas, el Kevin, los primos, todos le compraban a la viejita esa. El comandante rojo entrecerró los ojos.
La [ __ ] ¿en serio creen que una [ __ ] viejita de 70 años está matando [música] a mis soldados? El flaco, un sicario de 24 años que había estudiado 2 años de ingeniería antes de desertar, habló con voz calmada. A lo mejor es casualidad, jefe. O a lo mejor alguien está usando su puesto para chingarnos. Tal vez le están poniendo algo a las tortillas sin que ella se dé cuenta.
El comandante rojo pensó durante varios minutos [música] fumando un cigarrillo marboro tras otro. Manden al Cholo y al Piñas que vayan a comprarle. Si se enferman, ya sabemos. Si no pasa nada, seguimos buscando. El Cholo [música] y el Piñas eran sicarios nuevos transferidos desde Toluca hacía tres semanas. No habían participado en ninguna operación [música] local todavía.
No tenían los tatuajes característicos de la célula de Ecatepec. Nadie en el barrio los conocía. El 20 de mayo, el Cholo y [música] el Piñas llegaron al puesto de Lupita en una motocicleta Yamaha Azurs que nadie había [música] visto antes. Doña, denos 2 kilos de tortillas. Lupita los observó cuidadosamente [música] mientras pesaba la masa.
No reconocía sus caras, no tenían [música] los tatuajes familiares. Sus motos eran diferentes. Su forma de hablar era diferente. Decidió en ese momento que no [música] les daría tortillas envenenadas. Tomó 2 kg de la canasta con trapo blanco, las tortillas normales, se las entregó. Son 120 pesos, jóvenes. El Cholo pagó [música] con un billete de 200.
Gracias, doña. Se fueron. 48 horas después, [música] ambos regresaron a la Casa de Seguridad completamente sanos. El cholo reportó al comandante rojo. Jefe, estamos bien. Comimos las tortillas y no nos pasó nada. La vieja está limpia. El comandante aplastó su cigarrillo en un cenicero de vidrio. Falsa alarma. Entonces, es otra cosa.
Tal vez [música] los están envenenando en otro lado o tal vez algún [ __ ] está vendiendo droga contaminada. El error fatal del comandante fue bajar la guardia. 10 de junio de 2019, el comandante Rojo organizó lo que llamó Junta de Plaza, una reunión mensual donde convocaba a todos sus sicarios de confianza [música] para repartir las ganancias de las extorsiones, planear nuevas zonas de [música] control y celebrar.
Era una tradición que mantenía desde que tomó el liderazgo de la célula [música] en 2016. La reunión sería en su casa de seguridadprincipal de calle Pinos número 47. Colonia [música] Las Américas invitó a 15 sicarios veteranos. Entre ellos estaban varios que habían participado en la persecución que terminó con [música] la muerte de Dulce María.
El comandante estaba de buen humor. La racha de muertes se detuvo. Perros, ya pasó un mes sin que se nos muera nadie. Parece que ya se nos acabó la mala suerte. Las risas llenaron la sala, destaparon cervezas, pusieron música de los tucanes de Tijuana. celebraban haber sobrevivido. A las 4 de la tarde, el comandante le dio instrucciones a Elchui.
Ve y trae comida para todos. Carnitas, tacos, refrescos, lo que encuentres. Y trae un chingo de tortillas que sean de la doña Lupita. [música] Sus tortillas están perronas y además ya confirmamos que está limpia. No tiene nada que ver con las muertes. El Chucki asintió. Tomó las llaves de la suburba negra blindada y salió hacia avenida central.
Llegó al puesto de Lupita a las 4:45 de la tarde. Lupita estaba limpiando el comal, preparándose para las últimas ventas del día. Cuando vio la suburban negra estacionarse frente a su puesto, su corazón se detuvo por un segundo. Reconoció el vehículo. Reconoció al hombre que bajó. El Chucki tenía un tatuaje distintivo en el cuello, un Cristo cargando un rifle AK47 con las [música] letras CJNG cu letras escritas en tipografía gótica.
Lupita lo había visto el 12 de marzo. Él conducía una de las motocicletas durante la persecución. Él disparaba el cuerno de chivo mientras su compañero manejaba. Lupita sintió que las piernas le temblaban, pero controló su respiración. Buenas tardes, joven. ¿Qué se le ofrece? El Chucki sacó [música] un fajo de billetes de su bolsillo.
Doña, ¿me puede preparar 10 kg de tortillas para llevar y 20 gorditas de chicharrón? Es para una reunión ahorita en la noche. Lupita calculó rápidamente en su cabeza. [música] 10 kg, 20 gorditas, una reunión. Esto era lo que había estado [música] esperando, la oportunidad de terminar todo de una vez. Claro que sí, joven.
¿Para qué hora las necesita? El Chucky revisó su reloj. Ahorita es para una cena como a las 8, pero puedo esperar [música] si necesita tiempo para hacerlas. Lupita negó con la cabeza. Démelo 20 minutos. Las voy a hacer fresquecitas para que lleguen calientitas a su reunión. El Chucky asintió y se quedó esperando recargado en la suburban fumando un [música] cigarrillo.
Lupita entró a su cocina trasera. el pequeño cuarto de 2 por 2 m donde preparaba la masa cada madrugada. Sus manos [música] temblaban mientras sacaba el frasco de vidrio escondido al fondo del refrigerador. El frasco etiquetado [música] como adobo para carnitas. Quedaba suficiente veneno concentrado para lo que [música] necesitaba hacer.
Preparó 10 kg de masa incorporando triple dosis de risina. Cada tortilla de ese elote [música] llevaba suficiente veneno para matar a dos personas. amasó con manos expertas [música] mientras escuchaba a El Chucky hablar por teléfono afuera. Sí, jefe, ya casi están. Voy a pasar por las carnitas y llego en una hora.
Lupita trabajó rápido, formó las tortillas [música] a mano, las pasó por el comal apenas 30 segundos de cada lado para que quedaran suaves. Las apiló en montones de 50. preparó las 20 gorditas con la misma masa envenenada, rellenándolas con chicharrón prensado y queso que mantenía en su refrigerador. Envolvió [música] todo en papeles trasa, amarró las bolsas con hilo de algodón.
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