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“TORTILLERA JUSTICIERA” DE ECATEPEC: GUADALUPE MORALESS ENV3N3NÓ A MÁS DE 13 SICARIOS DEL CJNG.

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Su cuaderno se deslizó por el pavimento mostrando su [música] caligrafía perfecta. La fotosíntesis es el proceso mediante el cual las plantas. Una segunda bala rebotada en un poste [música] metálico impactó en su cráneo. Don Memo marcó al 911 gritando con voz quebrada. Las sirenas se escucharon a lo lejos, pero Ecatepec es enorme y el tráfico vespertino convierte cada emergencia en una carrera contra el tiempo.

Lupita, que estaba limpiando [música] el comal de su puesto, preparándose para cerrar, escuchó las ambulancias acercarse por avenida Central. Algo en su pecho se rompió. Una madre siempre [música] sabe cuando algo malo le pasa a sus hijos. Una abuela también. Corrió descalza por [música] el pavimento caliente, empujando gente, esquivando autos, siguiendo el sonido de las sirenas.

Cuando llegó a la calle Jacarandas, encontró [música] un cordón de curiosos, patrullas de la policía municipal con luces encendidas, paramédicos de Cruz Roja desplegando equipo. Y en medio del círculo, tirada sobre el asfalto, con un charco rojizo expandiéndose debajo de su cuerpo, estaba Dulce María. Lupita atravesó el cordón humano [música] empujando a un policía que intentó detenerla.

Se arrodilló junto a su nieta y la tomó en brazos. La mochila del  América estaba tirada a 2 m. El cuaderno de ciencias abierto mostraba dibujos de hojas y cloroplastos hechos con plumones de colores. Las manos de [música] dulce todavía estaban tibias, pero sus ojos ya no enfocaban. “Awe.

Me duele”, susurró con voz ahogada. Lupita la apretó contra su pecho, meciéndola como cuando era bebé. Ya viene la ambulancia, mi amor. Aguanta, [música] mi reina, por favor, aguanta. Dulce cerró los ojos. Su [música] respiración se detuvo 4 minutos antes de que llegara la segunda ambulancia que traía equipo de reanimaciónavanzada.

La niña de 12 años, que soñaba con ser enfermera, murió en los brazos de su abuela en medio [música] de una calle de Ecatepec. Los paramédicos intentaron reanimarla durante 15 minutos con presiones torácicas, ventilación asistida, adrenalina intravenosa. Nada funcionó. A las 7:17  de la noche, el médico de la Cruz Roja certificó el fallecimiento.

Lupita no lloró. Se quedó sentada en el pavimento, sosteniendo el cuerpo sin vida de dulce [música] con la mirada perdida en el cielo que empezaba a oscurecer. Los sicarios no se habían detenido. Uno de ellos [música] bajó de su motocicleta, caminó hasta donde el tlacuache se escondía detrás [música] de un contenedor de basura y le disparó tres veces en la cabeza a quemarropa.

Luego huyeron dejando 17 casquillos esparcidos por toda [música] la calle. 17 testigos vieron todo. Cero declaraciones se presentaron ante el Ministerio [música] Público. El miedo necatepec no necesita explicación. Si estás siguiendo [música] esta historia y quieres saber qué viene después, suscríbete y activa la campanita.

Cuéntame en los comentarios desde qué ciudad o estado nos estás viendo. 14 de marzo de 2019, dos [música] días después del asesinato de Dulce María, Lupita llegó a las oficinas de la Fiscalía Regional de Ecatepec, ubicadas en Avenida Central. Un edificio de tres [música] pisos con fachada gris y ventanas protegidas con rejas metálicas.

Esperó 4 horas sentada en una silla de plástico roto junto a [música] otras 20 personas que también buscaban justicia. Madres de desaparecidos, esposas de ejecutados, hijos de secuestrados, todos con la misma expresión de dolor [música] contenido y esperanza agonizante. Cuando finalmente la atendieron, el agente del Ministerio Público era un hombre de unos 40 años con ojeras profundas y una torre de expedientes apilados sobre su [música] escritorio que casi tocaba el techo.

La oficina olía a café rancio y papel [música] viejo. El ventilador giraba haciendo un ruido metálico insoportable. El agente revisó la carpeta de investigación número emx/fsc/st/ui-1c/d/080034/03-2019. Mientras Lupita esperaba con las manos entrelazadas sobre su regazo. “Señora Morales”, dijo el agente sin levantar la vista de los papeles.

Entiendo su dolor, de verdad lo entiendo, pero sin testigos [música] que declaren formalmente, no podemos hacer nada. Y usted sabe cómo están [música] las cosas aquí en Ecatepec. La gente tiene miedo. Los testigos se retractan o desaparecen. [música] Las cámaras de seguridad siempre están descompuestas o apuntando hacia otro lado [música] cuando pasa algo.

Tenemos 17 personas que estuvieron presentes según el parte policial, pero ninguna quiere declarar. Lupita apretó los puños. Mi nieta tenía 12 años. Iba caminando de regreso a su casa con su mochila de la escuela. No era delincuente, no estaba [música] metida en nada. y me dice que no pueden hacer nada. El agente suspiró [música] con cansancio.

Señora, créame que quisiera darle otra respuesta, pero este caso está clasificado como homicidio culposo en contexto de enfrentamiento entre grupos [música] delictivos. Su nieta fue víctima colateral. Los responsables [música] huyeron. No tenemos placas de los vehículos porque eran sobrepuestas. No tenemos identificación de los tiradores [música] porque usaban pasamontañas.

No tenemos casquillos. útiles porque fueron recogidos por los propios sicarios y sin testigos protegidos [música] que declaren esto se va a quedar en el archivo muerto. Lupita sintió que algo se quebraba dentro [música] de su pecho. No era tristeza, era algo más oscuro, [música] más profundo, más peligroso. Entonces, mi nieta murió y nadie va a pagar.

El agente cerró la carpeta y la miró directamente a los ojos [música] por primera vez. Señora Morales, le voy a ser franco. En Ecatepec tenemos un promedio de 120 [música] homicidios al mes. 120. 30% quedan sin resolver. [música] Los recursos no alcanzan. El personal no alcanza. La policía de [música] investigación está saturada. Y cuando logramos detener a alguien, los jueces lo sueltan por fallas en el proceso.

Así es el sistema. Lupita se [música] levantó sin decir nada más. Caminó hacia la salida con pasos lentos, como si cada [música] uno le costara un esfuerzo sobrehumano. Pasó junto a las otras madres que seguían esperando su turno, todas con la misma [música] expresión de derrota anticipada. Al salir del edificio, el sol de marzo le pegó en la cara.

La ciudad seguía funcionando como si nada. Combis repletas de pasajeros, vendedores ambulantes gritando ofertas, niños corriendo hacia las escuelas. La vida continuaba para todos, menos para ella. 48 horas después del entierro de dulce, una manta apareció colgada en el puente peatonal de Avenida Central [música] con Vía Morelos, tela blanca con letras negras pintadas con aerosol.

Así les pasa a los que se meten con elSejeng y su plaza. ATT la letra. La letra era el apodo de Óscar Iván Gutiérrez Montes, líder de la célula del cártel Jalisco Nueva Generación que controlaba ocho colonias de Ecatepec, incluyendo Shallostock, Jardines de Morelos, San Cristóbal y las Américas. ex soldado desertor del ejército mexicano desde 2009 comandaba a más de 40 sicarios y operaba desde una casa de seguridad en calle [música] Pinos número 47.

Los comerciantes de la zona bajaron la cabeza y siguieron pagando sus cuotas. Los vecinos evitaron mirar la manta directamente. La policía municipal pasó tres veces [música] frente al puente, pero nunca la quitó. Permaneció colgada durante una semana hasta que el viento la desgarró y cayó al pavimento donde fue pisoteada por miles de zapatos hasta convertirse en trapo sucio.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

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