Esta leyenda tenía un don inmenso.
Tenían una forma de hablar, de actuar, o incluso de expresarse, que te hacía sentir comprendido. Era como si atravesaran la pantalla, el escenario o la página y dijeran: “Te entiendo”.
Y siempre se siente posible. Real. Humano.
En un mundo de necesidad y apariencias, necesitas algo que podrías haber esperado.
Por eso esta pérdida se siente tan personal.
El impacto que cambia
cuando se dan noticias como esta, la primera reacción es la incredulidad.
“No… es terrible”.
Actualizas la página.
Consultas otra fuente.
Esperamos que haya sido un error.
Pero entonces empezó a llegar la confirmación. Empiezas a aferrarte. Empezaron a trabajar. Los recuerdos inundaron las redes sociales.
Y de repente, la verdad se vuelve innegable.
Se han ido.
Hay tipos especiales de duelo: el de perder a alguien que nunca conociste, pero que de alguna manera conocías. Es tranquilo, pero profundo. Sutil, pero único.
Quizás te encuentres con la mirada perdida.
Quizás hayas visto videos, entrevistas, actuaciones y discursos antiguos.
Quizás hayas sentido un nudo inesperado en la garganta.
Todo está bien.
Porque no son solo noticias de famosos.
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