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Richard Wolff: COLOMBIA Crea una ALIANZA que Deja a ESTADOS UNIDOS Sin Opciones1

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Los generales realistas le están advirtiendo a Trump que una intervención militar directa en Panamá para cerrar el canal a los chinos provocaría un colapso del comercio mundial que hundiría la economía estadounidense en una depresión inmediata, porque el 40% de las importaciones de la costa este de Estados Unidos pasan por ahí.

Bloquear a China en Panamá es bloquearse a sí mismos. Es la trampa de la interdependencia que la globalización creó y que ahora atrapa al hegemón. Mientras tanto, la diplomacia del dólar está sufriendo su derrota más humillante. El secretario de Estado viajó de emergencia a Bogotá para ofrecer un paquete de ayuda de 5000 millones de dólares si Colombia rompía el acuerdo con China.El presidente colombiano Gustavo Petro denuncia un intento de golpe de Estado | Vietnam+ (VietnamPlus)

La respuesta de Petro fue pública y devastadora. agradeció la oferta, pero dijo que Colombia ya había asegurado inversiones por 50,000 millones con sus nuevos socios asiáticos y que la dignidad nacional no estaba en su basta. Esta negativa resonó en todo el sur global como la prueba de que el dinero de Washington ya no es suficiente para comprar lealtades cuando la oferta alternativa es 10 veces mayor y viene sin la amenaza de invasión.

Lo que estamos presenciando es el desmoronamiento de la arquitectura de seguridad que Estados Unidos construyó después de la Segunda Guerra Mundial. El Comando Suriego porque Colombia le apagó los radares. El Canal de Panamá está en disputa porque existe una ruta alterna y la economía estadounidense sufriendo inflación por el bloqueo fallido.

Estamos entrando en la fase más peligrosa, donde un imperio herido y humillado puede decidir que si no puede controlar el hemisferio, entonces nadie lo hará. y optar por la destrucción sistémica, activando a sus paramilitares y agentes para asumir a la región en un baño de sangre que justifique una intervención pacificadora posterior.

Pero hay una variable que Washington sigue ignorando, la conciencia política de los pueblos en las calles de Bogotá, de Panamá y de Caracas. Hay una movilización permanente que entiende lo que está en juego. La gente sabe que los apagones y los sabotajes no son casualidad, sino castigos imperiales.

Y eso, en lugar de generar miedo, está generando una resistencia nacionalista feroz. La narrativa de que Estados Unidos es el garante de la libertad se ha roto para siempre, reemplazada por la realidad de que es el saboteador del desarrollo. La batalla por los dos océanos apenas comienza y el resultado determinará quién controla el comercio del siglo XXI, si el viejo imperio atlántico o la nueva alianza del Pacífico.

Amigos, lo que estamos viendo en estas últimas horas es la mutación del conflicto hacia su fase más oscura y peligrosa. Porque una vez que falló el bloqueo económico y fracasó el sabotaje industrial contra la infraestructura ferroviaria Colombo China, la administración Trump ha decidido cruzar la línea roja definitiva, activando lo que en los círculos de inteligencia se conoce como la opción Sansón.

que es básicamente la doctrina de si no puedo controlarlo, lo destruyo todo. Esta mañana a las 8 hora de Washington, el sistema financiero colombiano sufrió el ciberataque más masivo y coordinado de su historia no fue un ataque de hackers anónimos, fue una operación de estado diseñada por la NSA para borrar digitalmente los balances de los tres bancos más grandes de Colombia y provocar una corrida bancaria que colapsara la economía en cuestión de horas.

El objetivo era generar pánico en las calles de Bogotá, que la gente saliera desesperada a los cajeros automáticos vacíos y que el caos social obligara a Petro a renunciar o a pedir ayuda a Estados Unidos de rodillas. Pero aquí es donde la historia dio un giro que los planificadores del Pentágono no vieron venir.

Minutos después de que las pantallas de la Bolsa de Valores de Colombia se pusieran en rojo, el Banco Popular de China activó el protocolo de espejo financiero, una infraestructura digital de respaldo que había sido instalada en secreto durante las últimas semanas en servidores cuánticos en Shangai y Chen Chen.

En tiempo real, el sistema bancario colombiano fue desconectado de la red Swift, controlada por Occidente y reconectado al sistema SIPS chino. Lo que ocurrió a continuación dejó helados a los banqueros de Wall Street. Los saldos de las cuentas de los colombianos no desaparecieron, simplemente se denominaron en una unidad de cuenta digital respaldada por yuanes y oro.

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