Repensar el propio espacio para reconstruirse Cambiar la distribución de la casa, reorganizar una habitación, pintar una pared… Estas acciones aparentemente insignificantes pueden tener un impacto real en nuestro bienestar. Nos ayudan a pasar página sin problemas y a recuperar nuestro espacio vital. Cambiar el entorno de alguien no se trata de “borrarlo”; se trata de aceptar que la vida continúa y que merecemos un entorno propicio para nuestro bienestar. Reconstruirse también significa esto: recrear un refugio donde uno se sienta cómodo, en armonía con la nueva realidad.

¿Y si le diéramos espacio a la luz?

El duelo es un viaje personal, a veces tortuoso, nunca lineal. No hay una forma correcta o incorrecta de recorrerlo. Pero si sientes que algo te pesa más de lo que te reconforta, podría ser una señal de que es hora de dejarlo ir. Para recuperar la sensación de ligereza… y dar la bienvenida a la luz de nuevo a tu vida diaria.

Creando espacio para recibir lo que viene

¿Qué pasaría si despejar el espacio a nuestro alrededor también nos permitiera crear espacio dentro de nosotros mismos? Clasificar, donar u organizar las pertenencias de un ser querido fallecido no es “olvidarlo” ni una falta de respeto. Es un poderoso gesto simbólico, una forma de decir: “Sigues en mi corazón, pero elijo seguir adelante”.

Un enfoque amable es comenzar con los objetos menos cargados emocionalmente. Luego, con el tiempo, puedes optar por conservar uno o dos recuerdos importantes (una fotografía, una joya, una carta) y desprenderte del resto. Donar estos objetos a una organización benéfica o a alguien necesitado también puede darle un nuevo significado a este desapego.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.