Reflexiones finales
Aunque tu marido piense que el pollo "se ve bien", más vale prevenir que curar, sobre todo si se trata de niños. Tanto el USDA como la FDA advierten claramente que no se debe comer pollo que haya estado fuera del horno durante la noche. La seguridad alimentaria es un ámbito donde la máxima "más vale prevenir que curar" es realmente aplicable.
En caso de duda, ¡tíralo! La salud de tu familia vale mucho más que unas cuantas sobras de pollo.