El calabacín suele asociarse a dietas ligeras, pero tiene un detalle importante:
Contiene cucurbitacinas, compuestos responsables de su sabor amargo.
En dosis elevadas, estas sustancias pueden ser tóxicas y provocar:
náuseas,
vómitos,
diarrea severa,
dolor abdominal.
En los adultos mayores, la deshidratación por vómitos o diarrea puede ser más grave que en una persona más joven.
Al mismo tiempo, un calabacín bien elegido y preparado:
Es bajo en calorías.
Aporta fibra, vitaminas del grupo B, vitamina C, potasio y magnesio.
Ayuda a regular la presión arterial, la función muscular y la digestión.
Cómo comerlo con tranquilidad:
Evite los calabacines que tengan un sabor amargo o una apariencia inusual.
Elija productos frescos, confiables e idealmente orgánicos.
Cocínelo al vapor, salteado o hirviéndolo, desechando el agua si tiene un sabor inusual.
No insistas si notas amargura: es una señal de alerta.
Cómo crear una placa más segura y protectora después de los 60
Para convertir toda esta información en algo práctico, puedes utilizar estas ideas:
Llena tu plato principalmente con verduras útiles:
col lombarda,
brócoli,
espinaca,
chayote,
pequeñas porciones de remolacha.
Mantenga las verduras “problemáticas” como:
maíz,
papas,
berenjena,
jícama,
calabacín,
con moderación consciente, prestando atención a:
el método de preparación,
la cantidad,
su estado de salud (diabetes, riñones, articulaciones, etc.).
Acompaña siempre tus comidas con:
proteínas de calidad (huevos, pescado, legumbres, carnes magras),
grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos, aguacate),
para evitar picos de azúcar en sangre y proteger los músculos y el cerebro.
Manténgase bien hidratado y limite el consumo de alcohol, que también afecta la presión arterial, el hígado y el cerebro.
Un mensaje final para los mayores de 60 años: No se trata de vivir con miedo a la comida, sino de comprenderla mejor. Algunas verduras son verdaderamente medicinales para el cuerpo maduro, mientras que otras, si se consumen sin cuidado, pueden ser más dañinas de lo que creemos, incluso comparables o incluso peores que el alcohol en ciertos aspectos de toxicidad o impacto metabólico.
La clave es:
Infórmate,
presta atención a tu cuerpo,
y trabaje en estrecha colaboración con su médico o nutricionista, especialmente si tiene enfermedades crónicas.
Cada comida que preparas es una oportunidad para proteger tu corazón, tu mente, tus músculos y tu independencia. Y eso, después de los 60, vale más que cualquier capricho del paladar.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.