La yema no es el enemigo. Es la parte más valiosa del huevo.
Allí se concentran:
– Colina (esencial para el cerebro)
– Vitamina D
– Vitamina A
– Grasas que protegen las neuronas
– Antioxidantes que cuidan la vista
Cuando la yema se cocina demasiado y se vuelve grisácea o verdosa, se destruyen muchos de esos nutrientes.
¿Qué pasa en tu cuerpo cuando lo cocinas mal?
Si comes huevos fritos o duros todos los días:
– Aumenta la inflamación
– Se dificulta la digestión
– Se sobrecarga el hígado
– Se generan radicales libres
Por eso mucha gente dice algo así como:
“Los huevos me pesan”
“No los digiero bien”
“Me dan acidez”
El problema no es el huevo…
Así es como lo preparan.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.