Gran parte de la interacción social en algunos grupos gira en torno a hablar de personas que no están presentes.
Para muchos, esa es una forma de conexión.
Para ellos, es incómodo.
No se sienten cómodos hablando mal de alguien que no puede defenderse. Cambian de tema. Guardan silencio. Incluso defienden a la persona ausente.
Y eso hace que el grupo se sienta incómodo.
No porque se crean superiores, sino porque tienen un código ético diferente. Si no tienen nada bueno que decir, prefieren no decir nada.
El resultado es previsible: dejan de ser invitados a determinados lugares.
Mantienen sus valores… pero pierden popularidad.
3. Son altamente selectivos.
No se abren fácilmente.
No confían rápidamente.
No se hacen amigos de cualquiera.
Si bien muchas personas se conectan con relativa facilidad si hay simpatía básica, necesitan algo más profundo: valores compartidos, integridad, autenticidad.
Esto puede hacerlos parecer fríos o distantes.
Pero no es arrogancia. Es claridad.
Saben qué tipo de relación quieren y no están dispuestos a invertir energía en conexiones que no conducirán a ningún lugar significativo.
El costo: soledad y malentendidos.
El beneficio: cuando encuentran una amistad, es real.
Prefieren un verdadero amigo a veinte conocidos.
4. Tienen una vida interior rica.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.