ADVERTISEMENT

La campanita de la puerta sonó cuando un niño de unos diez años entró en la pequeña tienda de animales.

ADVERTISEMENT

ADVERTISEMENT

—No quiero que me lo regale.
Ese cachorrito vale tanto como los otros.
Voy a pagar el precio completo.
Le doy tres reales ahora y cincuenta centavos al mes hasta completar el valor.

El dueño de la tienda abrió los ojos con asombro.

—Pero, hijo… no puedes querer justamente a este cachorrito. Nunca podrá correr, saltar ni jugar como los demás.

Entonces, muy serio, el niño se agachó, levantó lentamente la pierna izquierda del pantalón y dejó ver la prótesis que usaba para caminar.

Miró al dueño directamente a los ojos y dijo:

—Mire… yo tampoco tengo una pierna.
No corro muy bien.
Ese cachorrito va a necesitar a alguien que lo entienda.

La tienda quedó en silencio.

Entonces el dueño se arrodilló junto al niño, puso una mano en su hombro y hizo algo que cambiaría la vida de ambos para siempre.

Tomó al cachorrito cojo, lo colocó cuidadosamente en los brazos del niño y dijo:

—A partir de hoy, ustedes dos aprenderán juntos lo que significa caminar a su propio ritmo.
Págame cuando puedas. Lo importante es que encontró al dueño adecuado.

El niño abrazó al perrito con todo el cuidado del mundo… y el cachorrito, como si comprendiera la profundidad del momento, le lamió la mejilla, sellando así una amistad que nunca olvidarían.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

ADVERTISEMENT

ADVERTISEMENT