—No quiero que me lo regale.
Ese cachorrito vale tanto como los otros.
Voy a pagar el precio completo.
Le doy tres reales ahora y cincuenta centavos al mes hasta completar el valor.
El dueño de la tienda abrió los ojos con asombro.
—Pero, hijo… no puedes querer justamente a este cachorrito. Nunca podrá correr, saltar ni jugar como los demás.
Entonces, muy serio, el niño se agachó, levantó lentamente la pierna izquierda del pantalón y dejó ver la prótesis que usaba para caminar.
Miró al dueño directamente a los ojos y dijo:
—Mire… yo tampoco tengo una pierna.
No corro muy bien.
Ese cachorrito va a necesitar a alguien que lo entienda.
La tienda quedó en silencio.
Entonces el dueño se arrodilló junto al niño, puso una mano en su hombro y hizo algo que cambiaría la vida de ambos para siempre.
Tomó al cachorrito cojo, lo colocó cuidadosamente en los brazos del niño y dijo:
—A partir de hoy, ustedes dos aprenderán juntos lo que significa caminar a su propio ritmo.
Págame cuando puedas. Lo importante es que encontró al dueño adecuado.
El niño abrazó al perrito con todo el cuidado del mundo… y el cachorrito, como si comprendiera la profundidad del momento, le lamió la mejilla, sellando así una amistad que nunca olvidarían.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.