—Un trapo. Estaba metido en el tubo de escape del coche —dijo, tragando saliva—. Y era tu coche. Nadie más lo usa.
Helen sintió un mareo súbito.
—¿Estás diciendo que… alguien intentó…?
Lucas asintió lentamente.
—Si hubieras encendido el motor con la puerta del garaje cerrada, no hubieras salido de ahí. El mecánico dice que eso puede matarte en minutos.
La mujer se llevó la mano a la boca. No podía creer lo que estaba escuchando. Respiró hondo, obligándose a calmarse.
—¿Cómo lo sabías tú?
Lucas explicó que había ido temprano a la casa para acompañarla al funeral porque sabía que estaría destrozada. Al pasar por el garaje, vio el trapo bien apretado dentro del tubo de escape. No parecía accidental.
—Quería sacarlo sin que te asustaras, pero cuando escuché que estabas bajando… simplemente reaccioné —dijo.
Helen trató de pensar con claridad.
—¿Quién entró al garaje? ¿Quién tiene llaves?
La lista era corta: sus dos hijos, Anna y David; su nuera, Laura; y el propio Lucas. Nadie más.
El estómago se le revolvió.
Lucas miró el suelo.
—Escuché algo más anoche —murmuró—. Mamá y el tío David estaban discutiendo en la cocina. No sabían que yo estaba en la escalera. Oí que decían que… que cuando tú firmaras los papeles hoy, todo sería más fácil.
—¿Qué papeles? —preguntó Helen, confundida.
Lucas levantó la mirada.
—Los papeles del seguro de vida de Grandpa. Dijeron que tú tenías que “colaborar”. Y que si no lo hacías… tenían un plan.
Helen sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Recordó lo insistente que había sido Anna acerca de que firmara unos documentos “para la sucesión”. Recordó la actitud evasiva de David cuando hacía preguntas. Recordó que Laura llevaba semanas tratándola como si fuera una carga.
Nada había tenido sentido… hasta ahora.
—¿Crees que…? —Helen no podía terminar la frase.
Lucas asintió despacio.
—Creo que no esperaban que yo estuviera en casa tan temprano —dijo—. Y creo que querían que pareciera un accidente. Hoy, justo hoy, cuando todos iban a estar distraídos con el funeral.
A Helen se le quebró la voz.
—Mi propio hijo… mis propios hijos…
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