Dormir con este hábito puede aumentar los riesgos para la salud: por qué los especialistas recomiendan evitarlo
Acostarse debería ser el momento más seguro del día. Sin embargo, para millones de personas, la noche se ha convertido en un entorno silencioso y de alto riesgo para el corazón y el cerebro.
La historia de Roberto, un hombre de 68 años, activo, sin antecedentes médicos graves y aparentemente sano, lo ilustra con crudeza. Murió mientras dormía, sin dolor, sin previo aviso. La causa inmediata fue un infarto masivo, pero el verdadero detonante había estado actuando silenciosamente durante años en sus noches.
Este no es un caso aislado. Refleja una combinación de errores nocturnos muy comunes que, si se repiten, pueden provocar infartos y accidentes cerebrovasculares mientras dormimos.
A continuación, desglosamos los cinco errores más peligrosos y, lo más importante, qué hacer para evitarlos.
1. Dormir boca arriba con apnea del sueño: la asfixia silenciosa
El error más letal es ignorar la apnea obstructiva del sueño, especialmente cuando se duerme boca arriba.
Roncar fuerte, hacer pausas breves, jadear durante la noche o despertarse cansado no son normales. Son señales claras de que las vías respiratorias se colapsan repetidamente mientras duermes, lo que provoca descensos repentinos en los niveles de oxígeno.
Cada pausa en la respiración desencadena una reacción de emergencia:
Aumento de la presión arterial
Subida de adrenalina
Frecuencia cardíaca acelerada
Microdespertares constantes
Cientos de estos episodios pueden ocurrir en una sola noche. Es como someter al corazón a una maratón extrema sin descanso.
Dormir boca arriba lo empeora todo. La gravedad empuja la lengua y el paladar hacia atrás, estrechando aún más las vías respiratorias y multiplicando el riesgo.
Qué hacer
Duerma de lado, especialmente sobre el lado izquierdo.
Use almohadas o una barrera detrás de la espalda
Eleve la cabecera de su cama entre 15 y 20 cm (6 y 8 pulgadas).
Consulte con un especialista del sueño si experimenta ronquidos fuertes o pausas en la respiración.
2. Usar pastillas para dormir: una trampa peligrosa
Muchas personas recurren a las pastillas para dormir en busca de descanso, pero ciertos medicamentos pueden empeorar drásticamente la respiración nocturna.
Benzodiazepinas e hipnóticos:
Deprimen el sistema nervioso.
Prolongan las pausas respiratorias
Reduce la capacidad del cerebro para reaccionar ante la falta de oxígeno.
En personas con apnea del sueño o problemas cardíacos, esto puede ser mortal. Además, su uso prolongado se ha asociado con un mayor riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, deterioro cognitivo, demencia y caídas nocturnas.
Qué hacer
Evite la automedicación
Priorice los cambios en el estilo de vida sobre la medicación
Siempre consulte a un médico para abordar la causa subyacente del insomnio
3. Dormir en un dormitorio demasiado cálido
Para que el cuerpo entre en un sueño profundo, la temperatura interna debe descender ligeramente. Dormir en un ambiente cálido obliga al corazón a trabajar más durante la noche.
Esto causa:
Aumento de la frecuencia cardíaca
Sueño ligero y fragmentado
Aumentos en la presión arterial
Mayor riesgo de arritmias
El corazón nunca descansa verdaderamente.
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