4. Reseca el cuero cabelludo y debilita el cabello.
El cuero cabelludo también produce aceites naturales que nutren y protegen el cabello. Lavarse con demasiada frecuencia puede eliminar estos aceites, provocando sequedad, fragilidad e incluso mayor caída del cabello.
Si notas que tu cabello se siente áspero o se quiebra con facilidad, intenta reducir la frecuencia con la que te lavas el cabello. Para la mayoría de las personas, lavarse el cabello 2 o 3 veces por semana es suficiente para mantenerlo limpio y saludable.
5. Puede hacerte sentir más cansado que renovado

Aunque una ducha puede resultar energizante, bañarse demasiado al día, especialmente después de las comidas o la actividad física, puede hacer que el cuerpo trabaje más para regular el flujo sanguíneo. En lugar de aumentar la energía, puede dejarte sintiéndote agotado, mareado o somnoliento.
La clave está en bañarse en el momento adecuado: idealmente después de que el cuerpo se haya enfriado del ejercicio y al menos una hora después de comer.
¿Con qué frecuencia debes bañarte?
- La mayoría de los adultos: una vez al día está perfectamente bien.
- Adultos mayores o personas con piel seca: cada 2 o 3 días suele ser suficiente, con baños suaves con esponja en los días intermedios.
- Hidrata siempre después del baño para recuperar la hidratación perdida.
- Evite el agua muy caliente o muy fría.
- Utilice jabones suaves y sin fragancia que no eliminen los aceites de la piel.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.