45 años de amor, pero al morir él, ella encontró un terrible secreto que arruinó toda su existencia…

Al principio, Ana pensó: "Quemar todo, borrarlo como si nunca hubiera existido. ¿Para qué necesito saberlo? Él ya se fue y no puedo cambiar nada". Pero por dentro todo se resistía. La habían educado en la honestidad y había vivido la vida creyendo en la sinceridad y la confianza. Ahora Víctor resultaba ser un enigma para ella y la única manera de dejar de sufrir era encontrar respuestas. Comenzó a buscar a la mujer de las cartas, Elena. Internet y las guías telefónicas se convirtieron en sus primeros aliados.

Varias llamadas, largas horas de búsqueda y finalmente Ana encontró el contacto. Elena resultó ser ya una mujer mayor que vivía en otra ciudad. El corazón de Ana se contrajo. ¿Podré contarle algo? Hola, soy la esposa del hombre con quien se escribió hace 45 años. Armándose de valor, Ana fue a verla. El camino parecía interminable, los pensamientos se agolpaban y cada kilómetro se hacía pesado. En la cabeza luchaban dos sentimientos, el miedo de escuchar la verdad y la necesidad de conocerla.

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